Hace unos días que una idea ronda por mi mente. ¿Qué es el
arte? Más bien… ¿Qué merece ser llamado como tal?
Uno pensaría que conseguir hacer una obra digna de ser calificada como arte, solo está a la altura de nombres como Tchaikovsky o Rembrandt. Pero empiezo a pensar que no es así.
Me estoy dando cuenta de la versatilidad del arte y de su empeño en no vivir en una sola forma de creación. Es evidente que disfruta acurrucándose en piezas de música clásica, pero empiezo a entender que también se empeña en manifestarse en obras que muchos llegan a considerar incluso vandalismo.
Uno pensaría que conseguir hacer una obra digna de ser calificada como arte, solo está a la altura de nombres como Tchaikovsky o Rembrandt. Pero empiezo a pensar que no es así.
Me estoy dando cuenta de la versatilidad del arte y de su empeño en no vivir en una sola forma de creación. Es evidente que disfruta acurrucándose en piezas de música clásica, pero empiezo a entender que también se empeña en manifestarse en obras que muchos llegan a considerar incluso vandalismo.
Y a mí me encanta verlo.
Lo veo en el Verano y la Primavera de Vivaldi y en la Octava
Sinfonía de Beethoven, pero también lo veo en las descarnadas y profundas
letras de Nach y su Manifiesto.
Está en las obras de Shakespeare y Eduardo Mendoza, y ríe junto al público en los monólogos de Leo Harlem y Berto Romero.
Lo veo en los paisajes de Monet y en el autorretrato de Van Gogh, pero también
lo veo en su estado más puro en los graffitis que decoran las paredes del
barrio y en la escena de la muerte de Maximo Decimo Meridio en la película de Gladiator.
Está en las obras de Shakespeare y Eduardo Mendoza, y ríe junto al público en los monólogos de Leo Harlem y Berto Romero.
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| Autorretrato de Vincent Van Gogh, realizado en Septiembre de 1889 |
¿Cómo puede ser?
Lo veo en las sátiras rimas de Quevedo metiéndose con la
nariz de Don Luis de Gongora; y en las líneas de Neruda y su “Queda prohibido”.
Lo veo en los cáusticos y geniales reportajes de Arturo Perez-Reverte y en los libros de Ken Follet.
Lo veo en los cáusticos y geniales reportajes de Arturo Perez-Reverte y en los libros de Ken Follet.
Lo veo en las florituras del patinaje artístico y en los
imposibles pasos del gran Michael Jackson, pero es que no puedo evitar verlo también en
los movimientos de un B-Boy haciendo Breakdance .
Y si… lo veo intentando cobrar vida en mis textos. Lo veo
intentando salir a través de mis poros cuando escribo, feliz ante la
perspectiva de un nuevo lugar donde vivir.
Es mágnifico.
Letras, frases, notas, colores, imágenes y movimientos que
trascenderán el paso del tiempo.
Mágnifico.

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