Y asi fué como conoció el agua al aire.
Murió el lamento sin reproche
cuando escuchó tu voz
aquella primera noche.
Sin mayor premisa
retiró su condena
el rencor con calma serena
al ver tu bella sonrisa.
La tristeza, sola y oscura
partió velozmente
liberando de la locura
a mi torturada mente.
...
Pues ella era aire,
libre, voluble, cambiante.
Suave cuando desea
y terrible cuando se enfurece.
Capaz de apagar de un soplido
las llamas de la ira,
o de avivarlas
llevandolas al descontrol.
era ambiguo por naturaleza.
Frio como el hielo
o ardiente como el vapor.
Reconfortante como un mar en calma
o cruel como un océano
que te devora sin clemencia.
Aire y agua se amaron
desde el primer dia.
Hicieron el amor
desenfrenados,
desatando bellas tormentas
cuyos relampagos
iluminaban la noche
y calmaban los miedos
de las almas solitarias.
Y asi permanecieron.
Juntos.
Para siempre.

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