Te vas unos días al campo y te desconectas de la tele y de internet. Todo es
paz y gloria, claro. Pero llega el momento de volver a casa, y cuando te
reenganchas a las redes ves la que ha caído cuando has estado fuera.
Y es entonces cuando necesitas imperiosamente fumarte un piti, echarte un trago de algo fuerte, o en mí caso que ni fumo ni bebo, hacerme un bocata de jamón que me ayude a digerir lo que veo.
Vayamos por partes, como Jack el Destripador.
Creo que fue en un artículo de Arturo Perez-Reverte, donde leí una frase que me marcó mucho y decía algo así como: "Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado". Desde entonces, esa frasecita acude de manera recurrente a mi cabeza cuando observo el mundo que me rodea. Sobre todo tratándose de políticos. Especialmente los políticos. Esos putos políticos.
La cosa es que uno se lo toma con humor al principio:
Que si Aznar con sus acentos extraños y su "estamos trabajando en ello"...
Que si Zapatero y su "Thank you, hablo en español"...
Que si Rajoy y sus tres horitas semanales de inglés...
Ji ji. Ja ja. Panda de necios. Je je. Jo jo. Caricaturas. Tiras cómicas. Videos en Youtube. Recopilaciones en el APM. Wyoming jartándose. Todo muy diver.
Pero nada me había preparado para la ponencia de Ana Botella frente al COI. Ha sido una de las experiencias más bizarras que he presenciado en los últimos meses, y eso que mis amigos me enseñaron un video de gente defecando con la música de los anuncios de Play-Doh de fondo.
No sé ni por donde cogerlo, ni qué demonios decir. Terrible. Espantoso.
Vergonzoso.
Cachondisimo, eso sí. Te ves los videos y montajes que ha realizado la gente y tienes diversión para rato.
Pero llega un momento en el que se acaban las risas, y te paras a pensar en qué puñetas estamos haciendo. Ves el "discurso" de la señora Botella - la cual, si la memoria no me falla, quería exigirles un examen de inglés a los taxistas - y te das cuenta de que si hubieran colocado al buen Chiquito de la Calzada, habría contado con el mismo rigor fonético, pero al menos el tío habría hecho gracia a propósito.
De normal ya es vergonzoso ver de vez en cuando a la cúpula política con sus escarceos lingüísticos por la tele. Tener la certeza de que cuando se reúnen con el presidente de tal o cual país demuestran una contumaz ineptitud que nos deja a todos en evidencia. Pero la ponencia de esta señora delante de gente de todo el mundo, que fue capaz de apreciar en toda su magnitud la increíble torpeza de la que hacía gala, me da a mí que es una cosa casi sin precedentes. Es una cagada intercontinental. Es una cagada mundial. Una cada Olímpica, que viene muy a mano. En fin, ya me entienden.
¡Pero!
La cosa no acaba aquí. No... No... Lo que más me duele no es que el mundo entero tenga de los españoles la imagen de una "relaxing cup of café con leche in the plaza mayor". Lo que más me duele, es esto:
http://www.larazon.es/detalle_normal/noticias/3546411/deportes+madrid-2020/se-puede-creer-en-el-coi#.Ui5aoT9qSHj
8 ¿Hubo alguna sorpresa entre los ponentes españoles?
–La cadena inicial de los tres políticos podía haber resultado farragosa; pero Rajoy elevó el tono, González fue contundente y breve y la sorpresa agradable provino de Ana Botella, natural, inglés fluido, y relajada. [...] No se puede poner un pero a ninguno de los ponentes que intervinieron en la presentación.
… … …
¡¿Que mierda es esta?! ¿De qué demonios habla esta gente? ¿Qué discurso vieron ellos? ¿Un inglés fluido? ¿Fluido con respecto a qué, a un pingüino?
Por eso vuelvo a pensar que "Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado". Y es que creo que si fueran verdaderamente malvados y su intención fuera hundirnos y avergonzarnos, no lo estarían haciendo tan soberanamente bien toda esta panda de imbéciles insoportables.
Ahora, una última y reconfortante reflexión: Imbéciles ellos, porque lo son sin que se pueda discutir. Pero más imbéciles nosotros, que ahí los hemos puesto y ahí dejamos que se queden.
Y es entonces cuando necesitas imperiosamente fumarte un piti, echarte un trago de algo fuerte, o en mí caso que ni fumo ni bebo, hacerme un bocata de jamón que me ayude a digerir lo que veo.
Vayamos por partes, como Jack el Destripador.
Creo que fue en un artículo de Arturo Perez-Reverte, donde leí una frase que me marcó mucho y decía algo así como: "Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado". Desde entonces, esa frasecita acude de manera recurrente a mi cabeza cuando observo el mundo que me rodea. Sobre todo tratándose de políticos. Especialmente los políticos. Esos putos políticos.
La cosa es que uno se lo toma con humor al principio:
Que si Aznar con sus acentos extraños y su "estamos trabajando en ello"...
Que si Zapatero y su "Thank you, hablo en español"...
Que si Rajoy y sus tres horitas semanales de inglés...
Ji ji. Ja ja. Panda de necios. Je je. Jo jo. Caricaturas. Tiras cómicas. Videos en Youtube. Recopilaciones en el APM. Wyoming jartándose. Todo muy diver.
Pero nada me había preparado para la ponencia de Ana Botella frente al COI. Ha sido una de las experiencias más bizarras que he presenciado en los últimos meses, y eso que mis amigos me enseñaron un video de gente defecando con la música de los anuncios de Play-Doh de fondo.
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| Ana Botella y su relaxing cup of café con leche. |
Cachondisimo, eso sí. Te ves los videos y montajes que ha realizado la gente y tienes diversión para rato.
Pero llega un momento en el que se acaban las risas, y te paras a pensar en qué puñetas estamos haciendo. Ves el "discurso" de la señora Botella - la cual, si la memoria no me falla, quería exigirles un examen de inglés a los taxistas - y te das cuenta de que si hubieran colocado al buen Chiquito de la Calzada, habría contado con el mismo rigor fonético, pero al menos el tío habría hecho gracia a propósito.
De normal ya es vergonzoso ver de vez en cuando a la cúpula política con sus escarceos lingüísticos por la tele. Tener la certeza de que cuando se reúnen con el presidente de tal o cual país demuestran una contumaz ineptitud que nos deja a todos en evidencia. Pero la ponencia de esta señora delante de gente de todo el mundo, que fue capaz de apreciar en toda su magnitud la increíble torpeza de la que hacía gala, me da a mí que es una cosa casi sin precedentes. Es una cagada intercontinental. Es una cagada mundial. Una cada Olímpica, que viene muy a mano. En fin, ya me entienden.
¡Pero!
La cosa no acaba aquí. No... No... Lo que más me duele no es que el mundo entero tenga de los españoles la imagen de una "relaxing cup of café con leche in the plaza mayor". Lo que más me duele, es esto:
http://www.larazon.es/detalle_normal/noticias/3546411/deportes+madrid-2020/se-puede-creer-en-el-coi#.Ui5aoT9qSHj
8 ¿Hubo alguna sorpresa entre los ponentes españoles?
–La cadena inicial de los tres políticos podía haber resultado farragosa; pero Rajoy elevó el tono, González fue contundente y breve y la sorpresa agradable provino de Ana Botella, natural, inglés fluido, y relajada. [...] No se puede poner un pero a ninguno de los ponentes que intervinieron en la presentación.
… … …
¡¿Que mierda es esta?! ¿De qué demonios habla esta gente? ¿Qué discurso vieron ellos? ¿Un inglés fluido? ¿Fluido con respecto a qué, a un pingüino?
Por eso vuelvo a pensar que "Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado". Y es que creo que si fueran verdaderamente malvados y su intención fuera hundirnos y avergonzarnos, no lo estarían haciendo tan soberanamente bien toda esta panda de imbéciles insoportables.
Ahora, una última y reconfortante reflexión: Imbéciles ellos, porque lo son sin que se pueda discutir. Pero más imbéciles nosotros, que ahí los hemos puesto y ahí dejamos que se queden.

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