.Gracias.



Quiero daros las gracias. 
Quiero ofreceros mis agradecimientos más sinceros.

A todos aquellos que me habéis fallado.
A aquellas personas que no supisteis valorarme.
Dar las gracias a todos aquellos que tratasteis de aprovecharos de mí y hacerme daño por ser tan sensible y vulnerable.

A aquellas personas que os marchasteis en mis peores momentos.
A aquellas personas que recibisteis mil oportunidades por mi parte, y todas me las echasteis a la cara.
A aquellas personas que no os importó tenerme o perderme.
A aquellas personas que no tuvisteis el valor de amarme.
A aquellas personas que se esforzaron por dejar una cicatriz sangrante y no un hermoso recuerdo en este .Corazón Roto.

Gracias.

Porque vuestros incesantes e injustos golpes han sido los martillazos sobre el yunque que han forjado y templado el acero del que ahora estoy hecho.
Porque las cicatrices que me habéis dejado me recuerdan todos los días que yo sí que sé dar lo mejor de mí mismo por una persona a la que quiero.
Porque la soledad a la que me condenasteis en su día, me hizo acostumbrarme a ella y dejar de temerla.
Porque vuestra indiferencia fue un veneno hirviente en mis venas y en mi mente, y al final descubrí que el antídoto estaba en mi autoconfianza.
Porque cuando os marchasteis cuando más os necesitaba, me obligó a aprender a no depender de nadie.
Porque habéis sido vosotros los que me habéis enseñado a romper las cadenas que me tenian atado a vuestra presencia.

Porque vuestro desinterés hacia mi felicidad, me ha enseñado después de muchísimo esfuerzo y dolor, a decir que NO.

NO a seguir esperando a una persona que no me quiere.
NO a seguir ofreciendo lo mejor de mí mismo a alguien que, sencillamente, no lo valora.
NO a seguir sufriendo en una relación con alguien que no está dispuesto a dialogar, conversar y evolucionar.
NO a seguir jugando siempre según las reglas que os convienen a vosotros.

Gracias.

Gracias por hacerme ver cuánto valgo como persona. Como amigo. Como pareja. Como alma.

Gracias por obligarme a esforzarme y luchar, sin ofrecerme nada a cambio, porque eso me ha enseñado que al separarse nuestros caminos, eres tú quien pierde a una persona de gran valor, y que yo solo pierdo una fuente de dolor.

Llegados a este punto, no me arrepiento de haberme entregado como lo he hecho a Todas aquellas personas a las que amé.

No me arrepiento de haberme tropezado y caído tantas veces por vosotros.
No me arrepiento de haber sufrido por el amor y el cariño que tanto necesitaba y que jamás obtuve.
No me arrepiento de las cascadas de lágrimas que he vertido pensando en vosotros, con el corazón encogido en pena y añoranza.

Porque de todo eso he aprendido que después, solo puedo ir a mejor.

He aprendido que nunca es demasiado tarde para que yo sea feliz.

Por eso os doy las gracias. Y os digo adiós.

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